Temporalidad/ETT

Consciencia de sus limitaciones, gestión responsable y fomento de la estabilidad.

Las ETTs son intermediarias en el mercado laboral, no crean temporalidad, bien gestionados sus servicios, muy al contrario, generan y protegen la estabilidad laboral. Los valores de contratación por ETT y de estabilidad en el trabajo están directamente relacionadas según múltiples estudios de prestigio, es decir, a más volumen de contratación por ETT, más porcentaje de contrataciones indefinidas. Es una forma de que las empresas generen contratos indefinidos según sus necesidades reales y optimicen su plantilla protegiendo dichos puestos de trabajo de los vaivenes de actividad mediante la contratación de trabajadores/as temporales. Lo contrario genera destrucción de empleo estable y una gestión correcta de nuestros servicios, genera una mayor contratación de trabajadores/as.

Somos conscientes de que, más aún en épocas de alto desempleo/dificultad para encontrar trabajo, la temporalidad tiene unas evidentes limitaciones a la hora de poder cumplir el objetivo de una satisfacción de las necesidades que debe cubrir el trabajo en sentido amplio, en algunos casos por limitar o eliminar aspectos fundamentales de pertenencia, identificación, etc. en otros por ir asociada normalmente, las barreras a las que hacíamos referencia, a una menor o nula participación, menor información, mayor funcionalidad de la relación laboral, no acceso a políticas estables, cuando se den, de conciliación laboral familiar, beneficios no salariales, planes de formación continua, etc. además de los económicos, menor evolución positiva de los ingresos, no acceso a complementos personales, menor duración/ incertidumbre en los ingresos. Un análisis pormenorizado nos lleva a la conclusión de que, por diferentes motivos, algunos consustanciales a la propia temporalidad limitan las posibilidades de satisfacción desarrollo del/de la trabajador/a.

 

Medidas concretas referentes a la propia temporalidad:

Análisis en profundidad de nuestros/as candidatos/as trabajadores/as. Establecimientos de planes de carrera.

Fomento de la relación estable con la ETT paralelo a la relación temporal en clientes mediante la participación en responsabilidades ajenas a la puesta a disposición participación en formación como formador, en proyectos, etc…

Limitación del número de puestas a disposición breves y estancas en conocimientos/ funciones en el mismo cliente o varios. Es decir, política contraria a la práctica habitual del sector.

Análisis de necesidades de cliente con ofrecimiento, ligado a ventajas económicas de contratación directa con servicio de selección de personal en lugar de ETT.

Plazos máximos de rotación necesaria en casos de perfiles puramente temporales y planos o con carencias en las características de satisfacción laboral descritas.

La medida que engloba gran parte de lo expuesto es lo que llamamos selección compleja o complementaria, que consiste en unir varias empresas con necesidades y puestos complementarios con el objetivo de generar una ficha de selección continua para clientes. Esto implica buscar características complementarias en los clientes para lograr una contratación en cadena y establecer una contratación final estable.

El proceso se basa en encontrar un perfil común y un puesto complementario que permita a un trabajador cubrir una necesidad temporal en una empresa o puesto específico. Después de un tiempo determinado, si el rendimiento es positivo tanto para la empresa como para el trabajador, y se cumplen otros factores preestablecidos, el trabajador se incorporará a una segunda empresa o puesto. Los conocimientos adquiridos, aspectos personales, informes positivos y el trabajo realizado en el primer cliente contribuirán a hacer al trabajador óptimo para el nuevo puesto.

Este proceso continúa sucesivamente siempre que las duraciones sean adecuadas y la evolución profesional y económica sea favorable. El objetivo final es que el trabajador obtenga un puesto estable en una empresa o cliente específico, que se ha establecido previamente como la última etapa del proceso.

Este enfoque puede aplicarse tanto a evoluciones profesionales lógicas en diferentes niveles (por ejemplo, un trabajador con formación en máquina herramienta que evoluciona desde un nivel de especialista hasta Oficial de 1ª o encargado con contrato estable) como a readaptaciones profesionales, recolocaciones complejas, cambios de trayectoria profesional voluntarios u obligatorios, y también puede ayudar a potenciar la reinserción laboral en casos en los que no sea posible obtener estabilidad de forma directa o con una única experiencia.