¿Qué valoran realmente los/as candidatos/as al elegir un trabajo?
Durante mucho tiempo, parecía que el salario era el principal motivo para aceptar o rechazar una oferta de empleo. Y sigue siendo un factor importante, pero cada vez son más las personas que, antes de tomar una decisión, valoran otros aspectos que influyen directamente en su bienestar y en su día a día.
La conciliación, el ambiente de trabajo, la estabilidad o la cultura de la empresa han pasado de ser un «extra» a convertirse, en muchos casos, en un factor decisivo.
El salario importa, pero ya no es el único factor
Cuando una empresa no consigue cubrir una vacante, es habitual pensar que el problema está en el sueldo. Sin embargo, la realidad suele ser más compleja.
Hoy en día, los/as candidatos/as también se preguntan:
- ¿Me sentiré cómodo/a en esta empresa?
- ¿El horario encaja con mi vida?
- ¿Habrá buen ambiente de trabajo?
- ¿Tendré estabilidad?
- ¿Cómo ha sido el proceso de selección?
- ¿Es una empresa organizada y transparente?
En definitiva, no solo valoran el puesto. También valoran la experiencia que esperan vivir dentro de la empresa.
¿Influye realmente la cultura de empresa?
Hace unos días quisimos conocer la opinión de nuestra comunidad en LinkedIn con una pregunta muy sencilla:
¿Rechazarías una oferta por la cultura de la empresa?
Los resultados reflejan una tendencia interesante:
- 69 % respondió que sí, sin duda.
- 8 % indicó que probablemente sí.
- 15 % respondió que depende de las condiciones.
- Solo un 8 % afirmó que la cultura de empresa no influye en su decisión.
Es decir, más de tres de cada cuatro participantes reconocen que la cultura de una empresa puede ser un motivo para rechazar una oferta de trabajo.
¿Qué nos dicen estos resultados?
Cada proceso de selección es diferente y cada persona tiene unas prioridades distintas.
Sin embargo, los resultados muestran algo que cada vez vemos con más frecuencia: los/as candidatos/as no buscan únicamente un empleo, buscan un lugar donde puedan trabajar a gusto.
Esto no significa que todas las empresas deban ofrecer lo mismo. Significa que aspectos como el ambiente de trabajo, la comunicación, el liderazgo, la organización o la forma de tratar a las personas tienen un peso cada vez mayor en la decisión final.
La cultura de empresa también empieza durante el proceso de selección
Muchas empresas piensan en la cultura empresarial como algo que solo viven quienes ya forman parte del equipo, pero la realidad es que esa percepción empieza mucho antes.
Un proceso de selección poco claro, una comunicación escasa o una oferta con información insuficiente pueden hacer que un/a candidato/a descarte una oportunidad incluso antes de conocer la empresa por dentro.
Cada interacción transmite una imagen de la organización y esa imagen influye en la decisión de aceptar o no una oferta.
Un cambio que las empresas no deberían pasar por alto
Las prioridades de los/as candidatos/as evolucionan, y los procesos de selección también deben hacerlo.
Comprender qué valoran realmente las personas permite atraer perfiles más alineados, reducir el abandono durante los procesos y mejorar el encaje entre empresa y candidato/a.
